Archi tenía ojos abiertos, le habían retirado el respirador, pero aun su recuperación era larga. Larissa estaba a su lado.
—Te amo… —dijo con la voz ronca.
—Yo te amo más.
Larissa escuchó que tocaron la puerta, al salir, vio a Pía, se veía abrumada.
—¿Qué ocurrió? —exclamó al verla tan asustada
—¡La casa de Damiana se quemó! ¡Oh, mi niña! ¡Damasina murió!
Larissa abrió ojos enormes, las lágrimas cayeron por sus ojos.
—¡Dios mío! No puede ser, no puede ser —exclamó llorando, Pía la abrazó