Aaron rentó una hermosa casa en el pueblo de Santana, que estaba muy cerca de la bahía
—¿Les pareció el viaje muy cansado? —preguntó Aaron
—No, en realidad fue muy corto, y las vistas fueron hermosas, este lugar es precioso.
—Lo es —dijo Alex prestando mucha atención a Larissa, tanta que la sonrojó.
—Bueno, si no están cansadas, mujeres, deberán ir a comprar sus vestidos para la fiesta, nosotros los caballeros, antes de ocuparnos de esos menesteres, primero debemos ir a arreglar unos asuntos