Durante el resto de la madrugada Lisandro fingía dormir; no obstante, estaba sumido en un torbellino de culpa y remordimiento. Sí, era extraño que se sintiera de esa forma por una simple pesadilla, pero las cosas eran mucho más complejas de lo que él mismo creía saber.
El hecho de que ese sueño se hubiera sentido tan real, tan vívido, era tan terrible como la sensación misma de los labios de Iskra tan cerca de su cuello.
El que ella hubiera tenido la osadía de decirle que estaba embarazada de s