Las paredes blancas del hospital reflejaban la luz del sol que se filtraba a través de las ventanas, creando un ambiente cálido y tranquilo en la habitación de Rosmery. A pesar de la frialdad habitual de aquellos pasillos y de la esterilidad del entorno, ese pequeño cuarto parecía haber sido tocado por una calidez especial. Tal vez era por la risa contenida de Valeska, por la emoción en los ojos de su madre, o simplemente por la presencia del bebé que dormía con absoluta paz en los brazos de su