El aire de la noche era fresco, la leve brisa revolvía el cabello de Valeska mientras salía del edificio con el fin de alcanzar a Theo. Sus pasos eran decididos, pero su mente seguía debatiéndose entre razones y sentimientos.
No tenía por qué seguirlo, esa no era su obligación, no tenía por qué entregarle su abrigo de manera personal, pero algo en su interior se resistía a simplemente dejarlo ir así sin más.
Theo, al escuchar unos pasos, se giró, su rostro reveló un poco de sorpresa al ver a Va