Al día siguiente, Valeska entró en la oficina de Lisandro con paso seguro, llevando en una mano la agenda del día y en la otra una taza de té humeante. Su cabello estaba recogido en una coleta alta, y su expresión era tranquila, aunque por dentro sentía una ligera ansiedad. Era su segundo día en la empresa, y aunque la jornada anterior había sido sorprendentemente positiva, aún le preocupaba no estar a la altura de las expectativas.
Apenas cruzó la puerta, se encontró con una escena tensa. Lisa