Volvieron a casa en silencio. Cuando Daniel la dejó en la puerta, recordando el extraño ambiente de antes, se sintió obligado a explicar: —Ella no tiene malas intenciones, solo es un poco chismosa y le gusta hablar.
Lucía suspiró internamente. Esa explicación era peor que no haber dicho nada.
Afortunadamente, no le dio mayor importancia al incidente.
Esa noche, siguiendo las instrucciones del doctor Celemín, mantuvo el parche sin mojarlo y antes de acostarse masajeó varios puntos clave en el mus