Lucía se quedó inmóvil.
Como no podía moverse, ni siquiera tuvo tiempo de negarse antes de que él le hubiera quitado ya los zapatos.
Luego siguieron los calcetines...
Bajó la mirada hacia Daniel, cuya expresión concentrada parecía la de alguien realizando un experimento crucial.
Lucía contuvo la respiración, su corazón acelerándose involuntariamente.
Nunca había reflexionado profundamente sobre por qué Daniel era tan amable con ella. Quizás porque era una buena persona por naturaleza, no solo co