Justo en ese momento, Victoria y Penélope regresaron del baño.
Paula rápidamente apartó la mano de él, mientras Manuel retrocedía velozmente a su asiento.
Penélope, percibiendo la tensión en el ambiente, preguntó con cautela: —¿Está... todo bien?
Manuel permaneció en silencio, mirando fijamente a Paula.
Estaba exigiéndole que tomara una decisión en ese mismo instante.
Paula respiró profundamente y sonrió: —No pasa nada, estamos bien.
Así fue como pasaron de ser socios que habían tenido un encuen