Daniel terminó la llamada y comunicó la noticia a los otros dos.
En ese momento, un nuevo trueno retumbó en el cielo. El viento, cargado de humedad, sopló con fuerza. Lucía frunció el ceño: —Parece que va a llover otra vez.
—Hay un pabellón cuadrado adelante donde podemos refugiarnos —Jorge miró a su alrededor y descubrió un pequeño quiosco de descanso no muy lejos.
Lucía asintió.
No había alternativa; hasta que abrieran la puerta, solo podían esperar el rescate allí mismo.
Jorge la llevó al pab