—¡Bien!
Los dos partieron inmediatamente, corriendo a toda velocidad hacia la zona A, la más cercana.
A mitad de camino, se encontraron con el grupo de Enrique.
Al verlos con tanta prisa, Enrique supuso que tenían alguna emergencia. Sumando viejos rencores a nuevos, deliberadamente les bloqueó el paso: —¿Por qué tanta prisa? ¿Adónde van? Cuéntenme...
Talia, al ver su actitud descarada, supo de inmediato que no tenía buenas intenciones. En circunstancias normales, le habría respondido con algunas