—Da la vuelta, vamos a Plaza Aurora —ordenó Mateo al conductor.
—Sí, señor Ríos.
La comida transcurrió bastante agradable gracias al ambiente relajado que Ariana se esforzó en crear. Sin embargo, durante la comida, Mateo pidió una botella de vino. Cuando terminó de beber, ya parecía afectado por el alcohol, con la mirada nublada.
Al verlo así, Ariana tuvo que ayudarlo a subir al auto.
El conductor, algo sorprendido: —El señor Ríos está...
Ariana: —Está ebrio. Por favor, llévalo a casa.
El conduc