No solo habían encontrado una solución, ya estaban trabajando en ella.
Por supuesto, Lucía no iba a contárselo, así que solo respondió:
—Siempre hay un camino cuando se llega a la montaña, ya encontraremos la manera.
—Entonces... les deseo éxito.
Se dio la vuelta para marcharse.
—¡Mauricio! —lo llamó Lucía de repente—. A veces uno debe ser egoísta y pensar más en sí mismo. Al fin y al cabo, no se puede vivir toda la vida bajo el techo de otros, sin poder levantar la cabeza ni enderezar la espald