Capítulo 50
Durante el viaje, después de un breve intercambio inicial, ambos permanecieron en silencio. Daniel conducía su auto habitual, manteniendo una velocidad constante y cómoda, aparentemente consciente del estado de ánimo de Lucía.

Al llegar a la zona residencial, el guardia de seguridad saludó a Lucía:

—Señorita Mendoza, hace tiempo que no la veíamos. ¿Estuvo de viaje?

Lucía respondió con una sonrisa leve, sin decir nada. Daniel miró su perfil, pero no preguntó. Llegaron en silencio a la entrada de
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