En la mañana, los rayos del sol atravesaron las nubes y bañaron la tierra. La ropa estaba esparcida por todo el suelo, desde el sofá de la sala hasta el pie de la cama del dormitorio, siendo en su mayoría prendas masculinas, exceptuando una bata de dormir de mujer.
Manuel entreabrió los párpados y, al despertar, recordó la locura y el romance de la noche anterior, esbozando una sonrisa involuntaria. Giró la cabeza para mirar a la mujer que dormía a su lado, y su rostro mostró una ternura y suavi