—No es necesario, yo... —Daniel hizo una pausa y continuó—: Ya hay alguien que me gusta.
—¿¡Qué!? —Los ojos de Sergio se iluminaron al instante—. ¿En serio? ¿Ya te le declaraste? ¿Por qué no están juntos todavía?
Una ráfaga mortal de preguntas que dejó a Daniel resignado - si hubiera sabido, mejor se quedaba callado.
Se despidieron en la entrada de la casa. Daniel giró a la izquierda para entrar a su hogar, mientras la familia de tres se dirigió hacia la derecha. Carolina le agradeció con una so