—¡Solo así ella te verá como alguien confiable y se entregará a tus brazos sin dudarlo!
—¿Entendiste?
Daniel pensó que tenía sentido, excepto por un detalle que no le convencía: lo de tropezarse para besarla o abrazarla a la fuerza... Lo primero le parecía artificial y peligroso, y lo segundo era simplemente un acto de acoso. No lo consideraba una manifestación de amor, sino por el contrario, una falta de respeto hacia las mujeres. ¡Sí, una falta de respeto! Sin embargo, en sus sueños había hech