La puerta estaba cerrada herméticamente, sin señales de movimiento.
De repente, Lucía se dio cuenta de que hacía tiempo que no veía a Daniel. Solían encontrarse con frecuencia ya que salían casi a la misma hora, pero últimamente no se habían cruzado ni una vez. Quizás estaba tan ocupado que prácticamente vivía en el laboratorio.
Lucía no le dio más vueltas al asunto.
Por la noche, después de pasar un rato en la biblioteca, regresó a casa alrededor de las ocho. Apenas entró al edificio, una figur