Los recuerdos que surgieron repentinamente tomaron a Lucía por sorpresa. ¿De verdad era ella quien había actuado tan insistentemente, agarrando el cuello de la camisa de alguien?
Al encontrarse con la mirada burlona del hombre, se sintió tremendamente avergonzada.
—¿Ya lo recordaste? —preguntó Daniel.
—Lo siento, yo... —murmuró ella.
—¿Esa pregunta necesita respuesta? Por supuesto que no está bien. ¿A quién le gustaría que le golpearan la cabeza? Además, como dijiste, golpear mucho puede volver