La multitud comenzaba a dispersarse y el grupo de Lucía se disponía a ir a la siguiente galería cuando, al darse la vuelta, se encontraron cara a cara con Mercedes.
Paula soltó un dramático "¡Vaya!".
Lucía mantuvo su expresión impasible y desvió la mirada con naturalidad. Ahora eran como extrañas, ni siquiera necesitaban mantener las cortesías básicas; al encontrarse, fingirían no conocerse. Así nadie se sentiría incómodo.
Sin embargo, Mercedes, como poseída, dio dos pasos al frente y la saludó