Lucía se quedó perpleja por un momento, recordando la imagen de Mateo y Sofía sonriendo tomados de la mano en la foto. Con voz indiferente, respondió:
—Si estás enfermo, ve al hospital. No soy médica.
Y colgó sin más, como si realmente estuviera hablando con un extraño.
Furioso, Mateo apretó la mandíbula y, temblando de rabia, estrelló el teléfono contra la pared, haciéndolo añicos. María, atónita, vio cómo su propio celular quedaba destrozado. La ira hizo que el dolor de estómago de Mateo empeo