Los tres salieron del restaurante.
—Daniel, eres demasiado popular. Todos esos veteranos te rodeaban como si fueras una estrella del pop con sus fans —comentó Paula.
—¿Estrella del pop?
—Sí, ya sabes, un ídolo.
Daniel rio suavemente.
—Es solo por interés, no tiene nada que ver con ser un ídolo.
Paula olfateó el aire.
—¿Bebiste? ¿Manejaste?
—Bebí un poco. No manejé.
—Perfecto entonces, suban. Los llevaré a ti y a Luci.
El auto de Paula llegó hasta la entrada del callejón, sin poder entrar más.
Lu