Al mencionar aquella noche de borrachera, Paula se rascó la nariz con cierta vergüenza.
—Todo por culpa de mi madre, que insistió en que fuera a una supuesta 'fiesta juvenil' cuando en realidad era una cita arreglada.
Los jóvenes eran como mercancía expuesta en un mostrador, listos para ser elegidos.
Victoria era perfecta en todo, excepto por su excesiva preocupación.
Que si las diferencias sociales, que si era imposible ser feliz así, que la experiencia demostraba que al final todo se reduce a