Mateo pidió una botella de vodka, un trago, dos tragos...
Diego, al verlo beber de esa manera autodestructiva, se apresuró a aconsejarlo:
—Mateo, ¡este alcohol es muy fuerte, deberías tomar menos!
No sea que termines en el hospital otra vez...
Mateo hizo oídos sordos y siguió sosteniendo su vaso: —Dame tu teléfono.
—¿Para qué quieres mi teléfono? —preguntó Diego confundido mientras lo sacaba para dárselo.
Antes de que pudiera extender completamente el brazo, Mateo se lo arrebató ansiosamente y m