Sofía se quedó estupefacta.
—Tú... tú no estás...
—¿Qué? ¿Decepcionada? —se burló él.
En cuanto Mateo notó los primeros síntomas, había corrido al baño a provocarse el vómito. El calor que sentía era solo un efecto residual de la droga.
—Si estás bien... ¿por qué fingiste hace un momento?
—Para ver tu cara pasar de la esperanza a la desesperación —sonrió con malicia— Es bastante entretenido, ¿no crees?
Sofía temblaba.
—Tienes agallas para drogarme, lástima que no tengas el cerebro para acompañar