Mercedes se enfureció al instante, quitándose bruscamente el paño de la frente: —¿Has venido a verme o a molestarme? Si esa criatura en su vientre no fuera de los Ríos, ¿crees que me importaría?
Carmen hizo una mueca: —Te lo mereces. Se nota a leguas que esa mujer tiene malas intenciones, quiere usar el embarazo para trepar. Solo tú te creíste su acto de inocente.
Desde el principio nunca le había caído bien esa tal Sofía, y Mercedes apenas se daba cuenta ahora, qué lenta era.
Mateo, al enterars