Jorge no preguntó más y sonrió:
—Acabo de abrir un Borgoña, ¿quieres una copa?
Mientras hablaba, sirvió media copa y se la ofreció.
Mateo la aceptó y probó un sorbo:
—No está mal—. Hizo una pausa y preguntó como si nada:
—¿No dijiste que Lucía también estaba aquí? ¿Cómo es que no la veo?
—¿No me digas que viniste especialmente para verla?—, Jorge balanceó su copa, con una sonrisa ambigua.
—Ja—, el semblante de Mateo se suavizó un poco:
—Solo pasaba por aquí para tomar algo. Ya que me la enco