Pronto, Lucía se quedó sola en ese espacio. Afortunadamente, después de que sonó la alarma, las luces se volvieron más brillantes. Unos pasos más adelante, vio un mapa. Al pasar la segunda sección, escuchó el alboroto de la multitud cerca. Frunció el ceño mirando en esa dirección; probablemente la salida estaba atascada por tanta gente.
Mientras Lucía dudaba si unirse a la multitud, otra oleada de personas llegó por detrás, dejándola sin escapatoria. Alguien la empujó contra la pared y le pisó e