—No importa, cuando recuperemos los pagos pendientes y tengamos más liquidez, podemos comprar una de segunda mano pagando un poco más.
Anya movió los labios, queriendo decir "¿quién compra una casa de segunda mano para una boda?"
Pero con su esposo siendo tan directo y la empresa en dificultades, Anya tuvo que dejarlo pasar.
Sin embargo, las mansiones junto al lago se convirtieron en su obsesión.
No comprarla le causaba frustración; comprarla era imposible por falta de dinero.
—¿Estás segura de