—¡Ay, pero si es Lucía! ¡Cuando la vi en la entrada pensé que me había equivocado de persona!
Alba, la vecina de al lado, era famosa por su lengua suelta y su voz estridente. Su esposo también daba clases en el Colegio Horizonte Brillante, y se habían mudado al complejo residencial para profesores el mismo año que la familia de Lucía. Al ver salir a Lucía, se apresuró a acercarse y la examinó de pies a cabeza:
—¡Madre mía, increíble! Como dicen, la ciudad grande cambia a la gente... ¡Esta muchac