Mateo no era tonto. Después del incidente de Lucía, había considerado esa posibilidad. Por eso, inmediatamente pidió ver las grabaciones. Al final, la conclusión fue que todo fue una coincidencia, tanto el tiburón como el tanque de oxígeno.
Jorge frunció el ceño:
— Escúchame...
Mateo apartó su mano bruscamente y dijo con frialdad:
— Te lo advierto, aléjate de Lucía. De lo contrario, no seré amable contigo.
Jorge arqueó una ceja mientras veía a Mateo alejarse. No mencionó a Sofía ni una sola vez.