Joaquín Kirland sintió que la rabia le quemaba por dentro.
Durante un instante, no pudo creer lo que acababa de escuchar.
¿Divorcio?
Esa palabra no tenía sentido viniendo de Miranda.
No de la mujer que durante un año había estado a su lado, que había soportado sus silencios, sus cambios de humor y sus constantes ausencias. Miranda siempre había sido paciente, siempre había intentado comprenderlo.
Ella no era así.
O al menos, la Miranda que él conocía no era así.
—¡Miranda! —exclamó con increduli