Lydia sonrió con suavidad al ver la determinación en los ojos de su amiga.
Por primera vez en mucho tiempo, Miranda no parecía una mujer que estaba esperando ser elegida.
Parecía una mujer que había decidido elegirse a sí misma.
—Amiga, estoy de acuerdo contigo —dijo Lydia con firmeza—. Tal vez sea una locura, pero si esto es lo que necesitas para recuperar tu vida, entonces te apoyaré.
Miranda bajó la mirada durante unos segundos.
Sabía que lo que estaba haciendo era arriesgado.
Fingir haber pe