Capítulo: Muerta para los enemigos.
De pronto, una voz firme rompió el silencio del pasillo.
—Joaquín.
Él levantó la mirada de inmediato.
Su madre caminaba hacia él con paso decidido.
Su rostro reflejaba preocupación, pero también una determinación inquebrantable. Detrás de ella avanzaban varios guardias de seguridad, preparados para cumplir cualquier orden que recibieran.
Joaquín sintió un mal presentimiento.
Ella se detuvo frente a su silla de ruedas y lo observó durante unos segundos.
Había lágrimas contenidas en sus ojos.
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