El amanecer se filtró lentamente a través de las cortinas de la habitación, tiñendo de tonos dorados las paredes.
El silencio era profundo, apenas interrumpido por el suave zumbido del aire acondicionado.
Miranda abrió los ojos con pesadez.
Durante unos segundos permaneció inmóvil, tratando de recordar cómo había terminado la noche anterior. Entonces sintió un peso cálido rodeando su cintura.
Giró ligeramente la cabeza.
Joaquín dormía profundamente abrazándola por la espalda, con un brazo posesi