—¿Huir? Hermana, no puedes escapar toda la vida.
Las palabras de Clara resonaron por toda la sala.
Miranda permaneció inmóvil.
Ya no era únicamente su vida la que estaba en peligro.
Ahora tenía dos pequeñas que dependían completamente de ella.
No podía darse el lujo de cometer un solo error.
—Sí podemos —respondió con firmeza—. Y lo haremos. Nos vamos.
Su tono era tan decidido que no dejaba espacio para discutir.
Clara soltó un largo suspiro. Conocía demasiado bien a su hermana y comprendió que