Joaquín permanecía recostado sobre la cama del hospital con la mirada perdida en el techo.
Habían pasado varias semanas desde la cirugía.
Los médicos hablaban de avances, de rehabilitación y de paciencia, pero para él ninguna de esas palabras tenía sentido.
Lo único que quería era levantarse.
Caminar.
Volver a ser el hombre que había sido antes del accidente.
Aquella mañana, el fisioterapeuta había acudido, como todos los días, para ayudarlo con los ejercicios de recuperación.
Joaquín había pues