En los primeros días de su relación, Damián adoptó una actitud encantadora, la más cautivadora que podía ofrecer. Sabía exactamente qué decir y cómo hacerlo, su sonrisa era siempre la adecuada, y sus palabras parecían ser las más dulces y comprensivas. Erika, desconociendo completamente lo que significaba el amor, cayó en su trampa sin siquiera darse cuenta. Para ella, las muestras de cariño eran algo nuevo, un terreno incierto que no sabía cómo manejar. La forma en que Damián la mimaba, la inv