Entré a los vestidores y comencé a desvestirme para ponerme el uniforme.
No había nadie más, hasta que vi entrar a una hermosa chica con una gran y rubia melena rizada.
— ¿Qué haces aquí, Chloe? — pregunté — Este es el cambiador de hombres.
Yo estaba sólo en bóxer cuando ella entró, pero no me incomodé. Mi cuerpo no era algo de lo que me avergonzara, ni un poco.
Ella me miró de arriba a abajo y sonrió.
— ¿Qué te pasa conmigo, Adam? — preguntó ella acercándose — Me ignoraste por completo hace uno