Había muchas más personas de las que imaginé en esta fiesta.
En cada rincón de la casa de Amélie habían personas que estaban desde peleando, bailando, riendo, llorando o besándose.
Le di una sonrisa a Adele.
— ¡Todo estará bien! — exclamé por encima de la música para que pudiera oírme.
Vi a Amélie acercarse a nosotros.
Se veía espectacular con un ajustado vestido azul.
— ¡Adam! — saludó ella dándome dos besos en cada mejilla como era costumbre — ¡Viniste!
— ¡Si! ¡Y traje a alguien! — dije sacand