Mundo ficciónIniciar sesión—Quédese tranquilo —fue la respuesta de ella, acariciando su mano—, no se agite, ya vendrá el doctor.
—Gracias.
—Descanse.
Katia lo miraba, tenía buen semblante aquella mañana, aunque debía descansar y no agitarse. Se sentó a su lado y aún con su mano acariciando la de él, cerró los ojos.
—Katia —susurró el doctor, moviéndola con suavidad para desp







