Capítulo 31 Es mi único afecto verdadero, le debo la vida
Arabella y Ricardo continuaban en el Centro Comercial, ella tuvo que preguntar — ¿Quiénes eran esas personas? ¿Son tus amigos?
—Por supuesto que no, y donde los veas, ¡Sal corriendo! No quiero que los conozcan, ¡No ganarías nada! Ahora olvídalos no valen la pena, vamos a comprar el regalo del abuelo
— ¿Escuchaste lo que dije en casa? No tengo dinero para eso y no quiero ir ¿Por qué nunca me escuchas?
— ¿Le harías ese desprecio a un viej