Después de unos minutos a solas en el baño Amy salió convencida de que había hecho lo correcto no estaba preparada, aunque lo quisiera, debía reconocer que Keith le gustaba y mucho, pero era como si un presentimiento le dijera que no debía, que podría arrepentirse y ya no era una muchachita como para dejarse llevar por un impulso del momento.
Respiró profundo, se miró nuevamente al espejo y se dijo en voz alta «Hice lo correcto, si Keith quiere algo conmigo deberá hacer mucho más que una cena