CAPÍTULO 36
JULIAN
El fin de semana de la carrera pasó demasiado rápido. Apenas había cruzado la meta y levantado los brazos, con la ovación del público retumbando en mis oídos, y ya estaba otra vez despidiéndome de mis amigos. La euforia del triunfo me había envuelto como una ola cálida, pero a medida que las horas corrían me daba cuenta de que ese instante quedaba atrás, convertido en recuerdo.
Antes de que Leo y Monserrat regresaran a las ciudades donde estudiaban, decidieron que no podían