Matthew descendió del auto, pero antes de llegar a la puerta principal, su madre ya estaba saliendo por ésta. Al verlo, frunció los labios.
—Buenos días mamá.
Virgin suspiró.
—Si vienes a objetar mi forma de proceder con esa mujer, puedes devolverte por el mismo camino.
—Vine porque necesito hablar contigo —expresó sin comprender muy bien a qué se refería.
— ¿Y sobre qué tenemos que hablar?, supongo que la colombianita fue corriendo hacia ti para darte quejas sobre mí, y si viniste a reprobar m