Se dio cuenta que había dicho más de lo que debía.
Matthew se acercó a ella, acarició su rostro y lo sostuvo para que no apartara su mirada de la suya.
—No más, yo no permitiré que alguien más vuelva a insultarte, me aseguraré de que las pesadillas desaparezcan y que sólo tengas sueños hermosos.
Naia quedó inmóvil por un segundo, su corazón palpitó más fuerte, tanto que el sonido llegó hasta sus oídos. Sus ojos parpadearon y por más que intentó bajar la mirada no pudo porque estaba extasiada co