—Cierra tu m4ldita boca antes de que ella te escuche.
—Oh, por Dios, por Buda y por el que sea, ¡de verdad te gusta esa mujer! —exclamó con real asombro.
— ¿Qué sobre cerrar tu boca no entiendes?
—Espera, debo sentarme —Lo hizo y empezó a mirarlo como si su amigo hubiera cambiado de piel.
—Deja de mirarme de esa forma, es desagradable.
—No sólo te gusta, realmente sientes algo por ella... esto es increíble, estoy a punto de creer que los milagros existen.
— ¡Basta Steve! Eres un imb3c1l de prim