Mundo ficciónIniciar sesiónLa ignoro cuando entro en la oficina y me siento con pesadez en mi escritorio. Sé que me observa porque mi cuerpo no tarda en intimidarse bajo su escrutinio. Sigue con la burla de las gafas y se apega a ella infantil. Sé, asimismo, que lo hace para fastidiarme.
Reprimo un resoplido y deslizo la mirada por la pila de carpetas que tengo encima del escritorio.
—Hoy tampoco saborearemos la calle o el bosque —comenta sabiendo qué pienso. Bueno, en realidad deduce mi pensar por cómo







