—Sí.
Mateo asintió con respeto.
El celular quedó en silencio.
Media hora después, Tamara la volvió a llamar.
Lucía contestó y Tamara fue la primera en hablar:
—Cariño, actuaste rapidísimo.
Por algo era importante tener respaldo.
Antes, cuando Lucía estaba sola, toda la familia Torres parecía querer tomarla del cuello.
Y Jenifer siempre había buscado la forma de pisotearla, de una manera u otra.
Pero ahora era distinto, Lucía dejó de dejarse pisotear y empezó a devolver cada golpe, sin distinguir