Punto de vista de Selina
La miré fijamente. Su sonrisa me disgustó muchísimo. No dejaba de sonreír, una sonrisa triunfante. Las lágrimas amenazaban con caer, pero las contuve. No podía llorar en ese momento. No lo hacía desde el principio ni lo haría ahora. No podía permitirme perder contra ella.
"Elena, no te preocupes por ahora, tienes que irte de verdad", la animé. Dicho esto, Elena solo siseó, negando levemente con la cabeza, y ambas seguimos adelante, pasando a Isabella. Solo ella me arras